Tras los muros que encierran a la bestia: Reflexiones sobre la prisión

La dramática realidad en la que viven los internos en las cárceles españolas, contada por un estudiante de medicina, en prácticas durante mes en una de ellas

No sé como empezar a escribir. Llevo un mes pasando consulta en prisión y saber que se acaba me hace sentir una mezcolanza de sentimientos extraña. Se me forma un nudo en la garganta mientras escribo. La pena que me presiona los ojos y se me anuda en la nuez se mezcla con la impotencia y la rabia. Antes podía imaginarlo: ahora lo he vivido, lo he visto por mi mismo. La miseria humana, hecha institución. Supongo que tiene que ver con que la experiencia ha apelado a lo más profundo de mi ser, a lo que me empeño en llamar “humanidad”, por profesar la fe de los que piensan que esto es un principio común a toda la raza humana. Aunque después de esto, quizás sea el peor momento para seguir creyéndolo. Humanidad que surge de contemplar el sufrimiento ajeno, humanidad que me atormenta al saber que poco puedo hacer para aliviarlo. Humanidad que se pregunta cuantos más tienen que ser enterrados en vida en estas tumbas de hormigón armado para que esta sociedad en descomposición comprenda que la barbarie no es cosa del pasado, sino que está muy presente, pagada por nuestros impuestos. Como dicen los Koma: “2 años, 4 meses y un día, justicia: castigo”. La venganza que antaño se cebaba en patíbulos a la vista del pueblo ahora se condensa entre cuatro paredes, materializada en la opacidad de la institución “democrática”. Pero no somos más “civilizados”, sigue siendo venganza, refinada, pero irracional, al fin y al cabo.

Profesionalmente la cárcel ha resultado ser un lugar interesante. Casi que no puedes aburrirte, casi que nunca se hace rutinario. Un individuo privado de libertad en un antro como es un centro penitenciario pierde mucho más que esta. Se considera, ya de por sí, dentro de “un grupo de riesgo” como dicen los epidemiólogos. Riesgo de padecer tuberculosis, VIH, hepatitis, micosis múltiples, problemas gastrointestinales variados, cánceres, toxicomanías, traumatismos, pérdida de dentadura, defectos sensoriales, envejecimiento prematuro. Riesgo de morir colgado de una soga, riesgo de morir por sobredosis, riesgo de morir desangrado, riesgo de marcarte de por vida, riesgo de perder la cabeza. Riesgo de no volver a ver a los tuyos, riesgo de perder todo lo que eras. Riesgo de acostumbrarte a vivir sin vivir, y nunca más poder sentirte realmente vivo. No. No puedes aburrirte. Falta tiempo, falta tiempo para pensar en como hacer saltar por los aires esta mierda de lugar.

He visto un chico de 20 años a punto de un coma cetoacidósico pretendido, arrollado por quien sabe qué angustias personales. He visto gente drogada, colgada de benzodiacepinas, recetadas por los propios médicos, en un intento de “quitarse condena”, de “robarle algunos días al juez”. He visto personas enganchadas a la metadona, que nunca habían sido toxicómanas, solo porque el abogado de oficio les dijo que estar en el PMM (Programa de Mantenimiento de Metadona) reduciría la pena impuesta por el letrado. He visto multitud de roturas del 5º metacarpo, provocadas por un ataque de ira, un momento de lucidez inminente que te destroza por un segundo la cabeza, y te hace golpear la pared del chabolo, la puerta de tu celda. Aquí, los médicos lo llaman desfogar. A mí me parece que a través del dolor el preso se libera de la alienación que todo el mundo sufre en estos centros de exterminio, y toma posesión de lo único que el estado no les ha robado: su propio cuerpo. Ese que se cortan para hacer casi cualquier reivindicación, “chinándose” las venas, para que un médico llegue y cosa, y la herida cierre, pero quede la cicatriz. Brazos llenos de cortes. Llenos de feas cicatrices, que recuerdan. Recuerdan el trankimazín que no les dieron, el permiso que le denegaron, la conducción que no pidieron, la instancia que nunca llegó a su destino. Cicatrices que nunca curarán, por muy cerradas que estén. Cicatrices que confirman que ya no eres persona, sino preso.

“Mierda. Se me derraman las lágrimas. Maldito mundo enfermo”

He visto una radiografía del tracto digestivo de Mohamed, en la que se mostraba una pila. Un intento desesperado de presionar al “señor director”, para que le pida el traslado a la cárcel de Ceuta, donde sus familiares pueden ir a verlo. He visto a un funcionario hacer esperar a una madre que viene de tener un vis a vis con su hijo tras una puerta, a cinco metros de la entrada de la prisión, simplemente por “darle una lección”. El funcionario alega socarrón que la mujer “llama mucho al timbre” (el que hay delante de las puertas, para avisar al funcionario de que alguien espera que las abra, una vez este se ha cercionado de que no es un intento de fuga) y que “se va a quedar ahí un rato para que aprenda”. Capullo.

Puertas que solo se abren si la anterior está cerrada. Puertas inquebrantables. De metal y cristal de seguridad, de seguridad, de seguridad, de seguridad. El carcelero se mete en la garita, fabricada con estos mismos materiales y con el color distintivo de las zonas de funcionariado: el amarillo. Para comunicarte con él, una de las zonas de cristal de unos 5×10 cm situada entre dos barrotes metálicos transversales está separada en dos ojales, uno de ellos corredizo. Para hablar, tienes que doblarte, pues la escotilla está a la altura de la cintura. Postrado, así tienes que hablar con el representante de la institución. Como la configuración de una ciudad, sus calles, parques, plazas reflejan el carácter y cultura de una población, la configuración carcelaria refleja el sometimiento del preso a la institución, y el desprecio que la sociedad le procura.

La cárcel ofrece una imagen dura, pero justa. El olor a detritus de alcantarilla que se desprende ya al llegar al aparcamiento parece anunciar sutilmente, o no tan sutilmente (no hay que estar muy fino para percibirlo), lo que realmente se esconde en el interior. Pasados unos días allí dentro a poco que rasques descubres lo que se oculta tras esa asquerosa fachada (los cristales de las plantas superiores no pueden limpiarse debido a que no hay ventanas que se puedan abrir, ni mecanismo que se le parezca, así que se muestran llenos de la suciedad acumulada durante largos años). Las plantas e incluso la fuente situadas en el patio distribuidor y en los patios de algunos módulos hacen incluso amable la visión del recinto. Por el contrario, las caras de los internos, sus bocas desdentadas, sus arrugas prematuras, sus brazos chinados y sus tatuajes “talegueros” desmienten las primeras impresiones. Claro que cegados por los prejuicios seguramente pocos visitantes accidentales serán capaces de apreciar esto, sin tomarlo como una curiosidad más de ese complejo y extraño mundo aparte que es la cárcel.

Al volver de su primer permiso un interno, uno de los ordenanzas (presos que curran en determinados destinos: lavandería, cocina, limpieza…) de enfermería, con los que he tenido la suerte de relacionarme bastante, me comenta: “no veah como ha cambiao la calle, vieo”. Otro más de los tantos que pierden su juventud en este centro de exterminio meticulosamente calculado por la mente humana. Elaborado tras la imposición de la convención: tiempo = trabajo = dinero, delito ≈ pérdida de dinero, por la que se conmuta un delito “contra la sociedad” (más bien, contra la sociedad que nos imponen) por un periodo de tiempo que se pagará con la pérdida de libertad. La idea más absurda y perfectamente implantada en la mente de la gente ideada por la maquinaria capitalista, en su afán por reducir los interminables matices de la vida humana al patrón oro. Es por esto que el rico se pasea por la prisión, y el pobre “paga a pulso” (expresión carcelaria para referirse a los años de pena cumplidos sin salir a la calle, sin permisos, 3er grado ni libertad condicional, algo bastante común por que estos privilegios pueden anularse por muchos años solo por un parte disciplinario, que te pueden poner por casi todo) largos años de condena. Por eso, entre otras cosas, ¾ de la población carcelaria no supera la renta básica (datos del ministerio del interior, de hace un par de años. Acabo de entrar en la web y la han reformado. La búsqueda de estadísticas por renta ya no esta. Estado corrupto. Putos políticos).

Hoy me ocurrió un ilustrativo episodio. Un interno se queja de que se le hincha la mano. Dos días antes había aparecido por urgencia en el módulo de enfermería, colocado de “benzo” (miosis leve e hiporreflexia a los estímulos luminosos directos y hablando como si tuviese frenillo, sin pronunciar bien la R, atontaillo), con la mano derecha hinchada y dolor a nivel del 5º metacarpiano (puñetazo a la puerta). Se le hizo una radiografía y no hay rotura, así que se le dieron antiinflamatorios y se le entablilló con una férula de Prim (de estas acolchadas por un lado y de aluminio por a otra, prohibida en la prisión, por cierto, como casi todo – seguridad – aunque a los médicos les importe un carajo). Ahora, mientras pasamos consulta en su módulo (módulo 5) aparece con la mano hinchada, y amenaza con denunciar al médico, porque no quiere tratarlo en el momento (el protocolo que este suele seguir es que los internos que no se apuntan a las consultas semanales del módulo son atendidos al final, cuando se terminan los apuntados. Esto permite arreglar solo cosas puntuales, puesto que no se dispone de la historia clínica del paciente en su módulo, ya que está en enfermería por no haberse inscrito con antelación – o porque al funcionario no le ha parecido inscribirlo, o se le ha olvidado… -). El médico le ofrece tratarlo al final, pero el preso insiste en que va a denunciarlo y le pide el nombre completo al médico. Este le dice que tiene derecho a no decírselo, pero le da su número de identificación penitenciaria, suficiente para ponerle la denuncia. El preso se va. De vuelta al módulo de enfermería el médico me comenta que las cosas en el módulo 5 están revueltas (parece que algunos internos se están organizando… y se han encontrado varios “pinchos”) y que es mejor no entrar al trapo, porque entre otras cosas, con el aluminio de las férulas los colegas se hacen armas. Ya en enfermería, estando en la consulta, aparece el funcionario del módulo 5. Le dice al médico “tenía que comentar… sabes que el interno del módulo te ha puesto una denuncia…”. El médico le responde “sí, sí, que haga lo que quiera, está en su derecho”. El funcionario replica “no, era por si querías que le pusiese un parte o algo…”. El médico, distraído escribiendo una historia clínica, le hace gestos con la mano, como para que se vaya. Muy justo todo. ¿Quién dijo abuso?

Como cuando llaman del módulo de aislamiento: “que se han peleado dos internos”. La médica va y al final son cuatro los lesionados. En el módulo de aislamiento, como su nombre indica, están los presos en régimen de 1er grado (viven en el módulo en celdas de aislamiento, con régimen de visitas y patio especiales) y los sancionados, que pueden estarlo por varios motivos (art. 108 del Reglamento Penitenciario del 96) teóricamente hasta 14 días como máximo, también solos en una celda de aislamiento. ¿Cómo se pelean cuatro tíos sancionados en aislamiento si salen solos al patio y el resto del día lo pasan en celdas cuyas puertas son de 5 cm de hierro forjado? ¿Magia? No, instituciones penitenciarias. Seguro que los alrededor de 8 funcionarios que están en el módulo para vigilar a unos 20 presos como máximo, con las medidas de seguridad más punteras y cámaras hasta en la sopa, no tienen nada que ver. Curioso comentar que en el módulo de aislamiento, una verdadera ratonera de cemento, el suelo es antideslizante. Cuestiones de seguridad, no vaya a ser que el funcionario se resbale con los zapatos al “tener que” reducir a un salvaje presidiario.

He visto un módulo completo, albergando de 120 a 140 presos (el módulo 12), completamente lleno de personas con enfermedad mental. Ilegal, completamente ilegal. Una persona con una enfermedad mental no debería estar en prisión, y así lo establece la ley. Pero aquí las ilegalidades no importan a nadie, y menos cuando se justifican socialmente al formular la pregunta “¿y si no, que hacemos, lo dejamos libre para que vuelva a agredir o a matar a alguien?”

En la cárcel todo funciona con trapicheos. Entre los presos sí, pero también en la administración. Un papel, una instancia, una petición de traslado, una petición del art. 196 (excarcelación por motivos médicos) puede tardar en tramitarse media hora, varias horas, o tres meses. Todo depende de a quién conozcas, quien te haga un favor, y quién te tiene manía. A veces estas “cosillas” se traspapelan, ya se sabe, y puede que por casualidad acaben cayendo a la máquina que tritura los documentos inservibles en algún despacho. Cosas que pasan.

Podría seguir contando tantas y tantas paradojas de la institución de justicia y reinserción (reinserción penal: entras y te vas, y vuelves a entrar, y te vas y vuelves, y así hasta que te mueres – media de reingresos de un 60 % según datos del ministerio del interior en 2008-) pero no quiero acabar este escrito sin mencionar la tragedia que queda fuera. La de las familias, que pagan condena como el presidiario. Esta mañana, en la entrada, antes de que comprueben que hay una orden que me permite entrar hasta el día x a hacer prácticas de sanitario, etc. (como todos y cada uno de los días durante un mes) me encontré a una madre que venía de Alicante, a un vis a vis con su hijo. 15 años de condena. Se coge un bus desde su tierra que tarda unas 5 horas y pico. Llega a la penitenciaria a eso de las 6 y media de la mañana, y tiene el vis a vis a las 11. A las 8 (y con mucha suerte) le abren la puerta de la prisión, y se resguarda del frío mañanero. En la cafetería, no hay nadie que le atienda: se cerró, no era rentable. Demasiados pocos clientes. Tristes máquinas de chocolatinas sustituyen el servicio. Entré, y allí quedó. Ahora le quedan otros 500 kilómetros de vuelta a casa, por estar hora y media con su hijo. Muy humano todo, muy humano.

Otro de los “derechos” que los presos ven conculcados por el robo de su libertad.

Un funcionario, comenta al médico: “este… este está pidiendo el pase” “puede que termine… babeando”. Se refería a un preso agitado y bastante agresivo, que yo personalmente había tratado. Estuvo en enfermería. Había pasado por tres chabolos (término taleguero para celda) y en los tres había acabado a ostias. No sabían donde ponerlo. Babeando porque cuando ocurren cosas así, a veces el médico lo achaca a trastorno psiquiátrico y le enchufa un “aguacate” (se refieren a un Modecate, un antipsicótico depot – inyectable, de larga duración: varias semanas – que tiene un efecto sedante muy fuerte, seguramente el más fuerte de entre los antipsicóticos de este tipo).

Un muerto por sobredosis. Días antes había estado en la consulta, aquejado de una infección de orina. Esa noche se quejó al funcionario de que no podía dormir (en los módulos, el calor es insoportable. Los presos con peculio – forma en que se le llama a la cuenta bancaria de un interno, por tener unas condiciones especiales y que por narices es del Banco Satan-der, por cierto – compran ventiladores, y a veces lo sobrellevan. En todos los módulos hay aire acondicionado, pero no se pone, ya se sabe, por no contaminar y de paso ahorrarse unas pelillas, así da pa’contratar más funcionarios reinsertores) y dijo que tomaría más medicación (en la cárcel el consumo de ansiolíticos benzodiacepínicos es norma a la entrada – para superar el “trastorno de adaptación”- y a menudo de toda la estancia, por necesidad o no: trankimazín, lexatín, tranxilium, rivotril, valium, sedotime, noctamid, dormicum…). El compañero dice que a las siete de la mañana le escuchó roncar: seguramente, escuchó sus estertores de muerte, agonizando antes de fenecer. Cuando el médico, a eso de las 8 de la mañana, es llamado porque el individuo no se presenta a recuento, el preso está ya rígido, encogido en su catre, ardiendo. El termómetro no es capaz de medir la Tº del cuerpo inerte, lo que significa que seguramente es de 43º o algo superior. Ya van trece este año. Demasiado calor, demasiado calor en el chabolo. Demasiada cárcel.

Allí todos me han tratado bien. Los médicos, los presos y casi todos los funcionarios. Espero imprimir este escrito y podérselo pasar a los internos que he conocido. Me han enseñado mucho, y en algún momento hasta me han hecho dudar de que sufrieran realmente con su condena, por sus bromas, su compadreo y su jovialidad. El ser humano es maravilloso, capaz de adaptarse a situaciones demenciales hasta tal punto, que parece que casi no las está padeciendo. Pero no es verdad. Las padecen. Y sufren, y lloran, y enferman y sienten. Y se muerden los nudillos para no romperse el 5º metacarpiano. Y pierden la vida, como el resto de los encerrados. Se les escapa entre los barrotes. Se queda esperando al otro lado de esa puerta giratoria que yo puedo cruzar… y ellos no. Una jodida puerta. Solo una puerta. Y son disciplinados y sus cabezas se adaptan a esta disciplina mezcla de cuartel e instituto de secundaria para no morir, para no desconectar y acabar mal de la sesera, como tantos otros en este oscuro agujero. Y ocupan su cabeza con cosas fútiles, pasajeras, enfrascados en su trabajo como ordenanzas o en partidas de póker apostando tabaco (todo un privilegio por estar destinados donde están), para no comerse demasiado la olla. Y se afanan en mantener relaciones externas, que bien saben, no podrán durar mucho. O sí. El ser humano es maravilloso. Y seguirán encerrados. Ellos son los que el sistema, la sociedad, califica como presos. Asesinos, homicidas, fraticidas, abusadores, ladrones, estafadores, camellos… Etiquetas que ponen precio a sus vidas, al resto de sus vidas. ¿Delincuentes? Habría mucho que divagar sobre este concepto (que le pregunten a Foucault). Yo solo diré lo que he podido comprobar por mi mismo, como todo lo que he escrito hasta ahora: son personas. Podrían ser mi prima, mi hermano, mi padre, mi tía. Podría ser yo. Podría ser cualquiera de mis colegas de la infancia. Podrían ser el peor de mis enemigos. Ni mejores ni peores que todos: castigados. Atrapados. Enjaulados.

Un irreverente, en tierras andaluzas.

35 comentarios en “Tras los muros que encierran a la bestia: Reflexiones sobre la prisión

  1. Ciertas son muchas de las cosas que escribes en este artículo, por no decir todas, y por supuesto no deberían ser así. Pero vamos me parece excesivo sentimiento de pena que puedo comprobar en tu palabras, si esas personas están ahí, la gran mayoría se lo merecen. Creo que en este caso es una de las mejores inversiones de nuestros impuestos, antes que invertirlos en programas de reinserción social que fracasen una y otra vez y sufrir continuamente esos fracasos. Además es cierto que en algunos centro las condiciones sean malas pero tampoco querrás que vivan y tenga un hotel 5 estrellas, como una carcel de murcia que tiene unas instalaciones increíbles que muchos les gustaría tener en su casa.

    Me gusta

    • Te recomiendo que leas algunos artículos que se han publicado en esta misma revista sobre la cárcel: https://revistanada.com/category/carcel/

      Nadie merece ser encarcelado, ni siquiera los peores criminales (algunos de ellos simplemente merecen ser despojados de aquello que despojaron a otros: la vida). La mayoría de presos lo son por asuntos como el tráfico de drogas, que es la mayor injerencia estatal sobre la libertad de los individuos (el estado regulando qué puedes o no tomar, castigando a aquellos que venden un producto a gente que quiere comprarlo, robando, multando y encerrando a gente por el hecho de poseer algo que el estado considera que una persona adulta no debe ni poseer ni consumir y que cree estar legitimado para controlar y penalizar su venta y consumo).

      Las cárceles son injustas y además no sirven para nada más que para castigar y justificar su sistema violento.

      Si robas, devuelve lo robado a quien lo has robado, lo de encerrarte no tendría sentido. Si te drogas, es tu decisión. Si vendes droga a gente que libremente quiere comprarla, es tu asunto. Si expresas exclusivamente verbalmente una idea incluso de muerte en una red social, pues que te cancelen el usuario, no que te encierren en la cárcel. Y así un largo etcétera de por qué, metiendonos en el ajo, la cárcel ni es justa ni sirve de nada.

      Abajo todas las cárceles

      Me gusta

      • Que fácil sería para vosotros quitar las cárceles, en ocasiones no siempre se puede recuperar lo robado, y de ser así el delincuente lo volvería a cometer una y otra vez, pues mejor tenerlo encerrado entre cuatro paredes a alguien que es reincidente.

        Me gusta

    • Nadie se merece estar en la cárcel, ni siquiera la persona que haya cometido las peores atrocidades. Es un castigo que nada tiene que ver con la justicia ni, mucho menos, con la reinserción. Se trata de un castigo desproporcionado, la mayor parte de las veces arbitrario, basado en la legitimidad y autoridad del Estado en gestionar absolutamente todo de las vidas de las personas. Como te han comentado, la mayoría de presos están en la cárcel por dedicarse al comercio de bienes o sustancias que al Estado le parece mal que la gente comercio o las consuma libremente. La cárcel ni repone el daño de las víctimas ni castiga y reinserta a los victimarios. Sólo es un instrumento simbólico y real de tortura del Poder, uno más de otros tantos más sutiles.

      Añadiría que todos los presos son políticos, pues todas las leyes son políticas e ideológicas.

      Me gusta

      • Ya, y el violador que reincide qué? ¿Qué vas a devolverle a la persona que haya violado? O el asesino, le aplaudes y le dejas que vaya a su casa, no?

        El problema es el sistema educativo señores, y habrá que privar de libertad siempre que se le arrebate a alguien la suma (asesinato, violación u otro).

        Seguro que no os molestaría compartir piso con el violador de tu hija y el asesino de tu madre.

        Me gusta

    • Vete al infierno pedazo de cabron a ti te metia yo nada mas que una semana. Demonio9 que eres un demonio.. Tu madre sera una santa pero tu eres un hijo de la gran puta

      Me gusta

    • Deberías pasarte unos años en la cárcel siendo inocente, pateándote los funcionarios porque conoces un poco las normas( por si tu burrera no sabe lo que son , son la leyes) y quieres que se cumplan, la venganza de los funcionarios , que son unos cagaos que tienen miedo a cumplir la ley, que aun siendo inocente, colaboras con asuntos internos de la policía y meten en la cárcel a un inspector jefe de narcóticos ( como lo lees) y otros seis tipos que se dedicaban a la extorsión y al tráfico de drogas, por ello la ley te permite una revisión de tu condena y te mereces que te rebajen uno o dos grados ( art. 376 del Código penal) y el Juez con una total prevaricación, no te permite la revisión de la sentencia, pese a que la Ley lo exige. Después de eso que solo es el aperitivo, como exiges tus derechos, te tiene preso hasta el último días de la condena porque un H.P. de funcionario se inventa sanciones que no has cometido porque tienes más cultura que él y no puede permitir que hagas una instancia pidiendo tus derecho. El juez uno de esos que salen mucho en la tele, no te quiere dar permisos cuando te faltan dos meses para terminar la condena, QUE TE HAN CONDENADO SIENDO INOCENTE, el delito lo comete un jefe del Gifa de la Guardia Civil un tráfico de 5.000 kg de hachís, ese mismo Juez es el que le da permiso y tercer grado a los asesinos terroristas y a ti que encima eres inocente y tienes todas las pruebas en la mano que eres inocente y no te permiten un juicio de revisión, sobre tener todas las pruebas de quienes han sido los traficantes.
      Te deseo que te ocurra un día todo eso y seguro que cambias de parecer. Indeseable

      Le gusta a 1 persona

    • Si saliera la verdadera realidad de lo que se pasa allí dentro me gustaría saber si algunos centros estarían aún abiertos o si se viera el trato de parte de ciertos funcionarios hacia internos aver si mantenían su trabajo por esta claro son reclusos pero ala vez no olvidemos que son personas y también tienen sentimientos familias y vidas por las que luchar por que pienso que nadie está exsento de cometer un error piensen que hoy día es muy fácil verse allí pero díganme es justo tener a una persona amarrada de pies y manos soltandole sólo una para poder comer si es que tiene suerte,es justo ver criaturas con sus partes íntimas escogidas por tené que hacerse sus necesidades encima,es justo que si un día en funcionario tiene un mal día en casa tenga derecho a hablarte,tratarte con el mal por desprecio posible y hacerte recordar con sus actos y manera de ablar que eres una escoria y hacerte ver que no si más que hacerte someterse ala sumisión y pasandose ciertos derechos HUMANOS por donde les viene en gana por no decir otra cosa como personas diabeticas se les niegue llevarles a enfermeria por insulina por que es la hora de encerrarlos y tiene que irse a casa aun asabiendas de que eso no es un espidifren que no pasa nada si no te lo tomas y aguantar burlas por su parte por preguntarle tengo que subir a celda para pincharme la insulina y las palabras de el funcionario sean ya vas a chutarte la eroina,metadona……..o alguien con problemas de ansiedad o depresión o problemas pida algo por que lleva semanas sin pegar ojo y la contestación por parte de una medico sea ponte a correr y cuando te vallas a costar te haces una paja palabras textuales a eso hay derecho?esto es reinserción??pienso que ño que consiguen es que uno o una salga revelado contra el sistema o ver a una persona durmiendo en una celda donde cuando llueve tiene que poner cubos de agua por que casi puede ver de llover desde dentro de su celda y lo comunique y ño más que agan sea dar una pintura cuando a grietas como el dedo que ciertas comidas no te las puedas comer por que vienen con pelos o bien asta alambres en la comida que tipo de inspección hay aii dentro no es que da igual como bien dice este médico son un despojo de la sociedad ya por un error dejan de ser personas les recuerdo que nadie está exsento de cometer un error y que podrían verse ai dentro o viendo a un hijo,padre,madre,primo familiares cercanos amigos……..Y ver como se demacran y pasan factura si dentro ver como personas con tan sólo 26 años pierde una madre por cáncer y se le reproduce a el mismo estando interno y lo llevan a quimioterapia y al volver le dejan sin comer asta las 19;30 de la tarde y tenerlo en un patio sin fuerzas ningunas y muchas cosas que ya les digo no salen ala luz ni se sabrán por que no conviene y luego está el caso de que hay drogas como entran muchas de esas drogas en precio que un interno paga por su livertad??y donde dejamos de estas personasvcobrando del Estado y haciendo trapicheos o bien metiendo drogas teléfonos comidas…..o bien vernos en enfermería llevándose cajas de medicación para su casa por no pagarlas pero claro lo fácil es hecharle la culpa años internos al despojo de la sociedad y que decir de personas que mueren por causas INEXPLICABLES supuestamente por sobredosis pero luego cuando lo examinan tiene la cabeza y cara desfigurada por golpes o ver como una persona esta muriendo por sobredosis y escuchar los gritos a garganta partida de su compañero de celda y tener que dar porrazos en puertas y cristales por que por el intervino le dicen durante una hora que ahora les abrirán como se le llama a eso y ver como los mismos funcionarios comentan delante de todos y su propio compañero destrozado BUENO PUES UNA BANDEJA MENOS que buena reinserción y eso que son personas ni a un perro se le da dicho trato y perdonen que me repita pero cualquira puede verse en esa situacion

      Le gusta a 1 persona

      • Hablas con la fuerza de la razón y escupes verdades como puños. No te disculpes por repetirte o cómo lo has escrito, lo que dices es la puta verdad amigo. Un abrazo

        Me gusta

  2. Pingback: Tras los muros que encierran a la bestia: Reflexiones sobre la prisión | C.A.M.P.A

  3. Lanzelot esa es la parida de pregunta mas repetida por los defensores de algo tan repugnante y miserable queado por el ser humano. Los casos que tu pones son el 4% de la gente que esta en prisión, ten en cuenta que sobre el 70% son delitos contra la salud pública o contra el patrimonio….justificar las vulneraciones de derechos fundamentales en las carceles porque existen casos de crimenes horribles es de no haber pensado en nada de lo que se esta hablando.

    Se puede estar a favor de que existan las carceles pero nunca de que se torture en ellas!!

    Se sigue penando la pobreza y la enfermedad los verdaderos criminales son los jefes en todo el tinglao occidental.

    Se nota que hay mucha gente que habla sin conocer de que.

    Le gusta a 1 persona

    • Vamos a ver, en ningún momento he dicho que este a favor de la tortura en las prisiones, en segundo lugar estoy totalmente de acuerdo en que a ese 70% del que hablas en la mayoría de ocasiones es más perjudicial su estancia en presión que beneficiosa. Ahora bien, a todos los detractores de la carcel, no me podéis negar que una persona que mata a otra merece pudrirse en una carcel, y si en esos casos tienen que desaparecer las prisiones que sea para que lleguen la pena de muerte para los delitos más graves.

      Me gusta

      • O me vais a negar que los casos de Marta del castillo o josé breton no merecen estar en el otro barrio? Porque no se que cosas buenas pueden aportar esas personas a esta sociedad. Oye, y aquellos que crean en la reinsercion de estas personas que se vayan a otra ciudad y convivan con ellos, si tanto les gusta y también junto con los presos de ETA.

        Me gusta

      • K se soluciona dejándolos pudrirse en la cárcel? Desde luego no te van a devolver a tu ser kerido, ni a tu dignidad por haberte violado…kerer k se pudran en la prisión es fruto del rencor, odio e impotencia…y ojo k para nada defiendo k esté bien el delito x el cual están dentro..

        Me gusta

  4. Todo, lo relatado es bien cierto, mas se podria, realizar declaraciones muchisimo mas expeluzantes, de lo que este Sr. a vivido en primera persona.
    Pero…claro hay mucho corporativismo, por lo que quedan impunes muchas injusticias con los internos, injusticias, que deberian ver la luz, alzar la voz.
    No son leprosos, no son infecciosos, son personas que cometieron algun o muchos errores y que en ocasiones lo pagan con su propia vida.
    La sociedad, los medios de comunicacion de todo tipo creo deberian tomar este asunto, de las condiciones infrahumanas, abusos de poder y un sin fin de calificativos, como un tema extensible a toda la sociedad.
    Gracias por este maravilloso articulo.
    Un saludo.

    Me gusta

  5. Pingback: Tras los muros que encierran a la bestia: Reflexiones sobre la prisión

  6. Creo que yo soy capaz de ver los dos enfoques.

    Por un lado, a un persona de mi familia la atracaron varias veces en su negocio, usando armas e incluso poniéndole una navaja en el cuello. Para mí, todo lo que les pase a esas ratas será insuficiente.

    Por otro lado, conocí a alguien que fue encarcelado por no enterarse de que tenía que ir a un juicio. Ese pobre desgraciado contaba que lo metieron “con asesinos y violadores”. Eso tampoco me parece bien. Ese hombre no se merecía compartir edificio con las ratas.

    Así que es un tema peliagudo.

    Me gusta

  7. Gracias por iluminar un poco al Pser humano con tus impresiones. Qué es un castigo? Nunca puede llegar a ser un ensañamiento con el que ha cometido uno o varios errores. No nos han intentado inculcar la idea de reinserción? Pues parece que brilla por su ausencia. En qué se ocupan tantos psicólogos, educadores y sacerdotes? O tenemos que aceptar que, desgraciadamente, no están lo suficientemente preparados para hacer frente a estos seres humanos con problemas muuuy reales, rechazados por las instituciones públicas que, esas sí, se alimentan de nuestros impuestos? Quien esté libre de pecado……. !Qué frase más iluminada!!!!

    Le gusta a 1 persona

  8. Pienso que has descrito muy bien lo que dentro de ese mundo ocurre, yo estuve trabajando en la cárcel unos años y mi sensación era tanto de repulsa hacia lo que dentro ocurre con la institución, como de indignación hacia las condiciones en las que viven y están esas PERSONAS, porque no dejan de serlo por estar encerradas…no pienso que sea un lugar donde se reinsertan, sino un entorno al que se adaptan para subsistir de alguna manera, no tienen más remedio, un lugar de castigo más bien…¿han hecho cosas que no están bien? Si, no justifico sus actos, critico el modo de solucionar lo que han hecho….

    Me gusta

  9. No hay justificante para tratar a las personas de la forma que se hace dentro de una prisión, ni para que vivan de forma inhumana, ni para que las familias e internos sean humillados depende de quien los atienda….no la hay…estoy de acuerdo con que cometen errores y delitos,y que eso no está bien, y que hay que hacer algo para intentar evitar que se repita…pero ¿es solución castigar humillando, agrediendo o cosas parecidas?

    Le gusta a 1 persona

  10. Puede haber cárcel pero tmvien hay que ser justos no a los más ricos tenerlos en una zona especial para ellos y que vivan de los mejore lujos vale porque aquí nada más que hay es injusticia y los funcionarios son más delincuentes que los que están dentro ellos pasan drogas cocaína…etc etc ponen partes porque quieren sin justificar nada hacen con ellos lo que quieren y si hay ladrones los que más hay es para comer y luego vemos los puros políticos corruptos de miera robando nos hasta la vida y siguen en la calle traficante ellos dejan pasar las drogas pero la jente pobre somos los que tenemos que pagar todo me avergüenzo de mi país y hay mucha injusticias el rico goza mientras los pobres si robas comida a la cárcel o gráficas o lo que sea mientras a ellos no les hacen nada

    Me gusta

    • Tienes razon hay abuso de autoridad los funcionarios son muy chulos con algunos y si les dicen algo que ellos no quieren oir los amenazan que no les dan el permiso y otras y que me dices de las sicologas. Que no se donde an sacado el titulo una verguenza que se metan conlos ricos pero si se meten con ellos no tendran sus pagas no hay justicia y luego ves a ootros que estan todos los dias atracndo y no los cojen digo yo si lo sabemos nosotros gente del barrio como lapoli cia no los coje si pasan por delante de ello mierda de justiciera

      Me gusta

  11. Pingback: Artículo: Tras los muros que encierran a la bestia: Reflexiones sobre la prisión | Ada269news

  12. Pingback: Tras los muros que encierran a la bestia: Reflexiones sobre la prisión | Portal Acracia

  13. Aunque estoy de acuerdo con muchas cosas, no vivimos en un mundo ideal, y al final la pregunta de “qué hacemos? los dejamos libres y que sigan delinquiendo o asesinando?” tiene mucha importancia.

    Esto lo digo porque si es por reflexionar, hasta podemos cuestionar el derecho de una persona a matar a alguien y como eso es una imposición moral, así como en general, la mayoría de nosotros no hemos decidido democráticamente sobre todas las leyes que nos afectan.

    Me gusta

    • La mayoría de presos lo son por delitos relacionados con la propiedad y las drogas. Sobre el asunto de las drogas, bastaría con despenalizarlas, que cada cual consuma lo que quiera mientras no obligue a nadie a hacer nada contra su voluntad. Respecto a la propiedad, es un asunto mucho más profundo. Aun cuando consideres la Propiedad como un valor supremo, estarás de acuerdo conmigo en que si alguien te roba lo suyo sería que te lo devolviese, no que le encerrasen. Incluso a nivel estrictamente funcional, una persona que roba y entra en la cárcel sale peor, y eso es sabido. La cárcel nunca arregla nada, ni a la víctima ni al victimario, al contrario, a nadie satisface más allá de cierto sentido de la venganza mal encauzado porque, puestos a vengarnos, venguémonos con equidad o reciprocidad: si robas, lo devuelves y compensas.

      Me gusta

  14. Gracias por este artículo surgido de tu propia experiencia personal. Agradezco tu ética como ser humano. Ójala haya más gente como tú haciendo participe a los demás de lo que es la miseria humana en todas sus caras. Valiente y solidario.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s