Una perspectiva

Todos tienen una respuesta pero no cualquier respuesta, sino la respuesta. Si lo piensas, es sorprendente la cantidad de gente que oficialmente tiene el monopolio autorizado de la verdad. Este hecho pone de manifiesto la disonancia de los valores absolutos y la naturaleza equivocada del idealismo. ¿Qué valor cuantitativo le pondrías a tu vida? Una compañía de seguros sabría realizar una tasación. Incluso ese cálculo puede inflarse, los componentes químicos que conforman tu cuerpo apenas valen unos céntimos. ¿Acaso la vida vale más que el oro, el aceite u otras mercancías? Piénsalo otra vez.

¿Qué es más barato, crear vida humana o una onza de oro? Actualmente el oro se puede sintetizar en un ciclotrón, pero el coste es astronómico, y sin embargo la vida humana -o cualquier vida- puede crearse virtualmente gratis. El planeta Tierra está infestado con autorreplicadores perpetuos pero, por ejemplo, la cantidad de platino es finita. Esta confianza santurrona se manifiesta a si misma como una capacidad ilimitada para el narcisismo egoísta y la autosobrevaloración. La arrogancia humana convenientemente da por hecho que está en el ápice de la evolución, cuando en realidad el cuerpo sólo es un medio desechable para la reproducción de material genético y no al contrario. Las ansias de la naturaleza humana son dañinas para el ser pero benéficas para los genes, de aquí el predominio del comportamiento autodestructivo, entre otros. Hay que remarcar que esta es la verdadera solución al clásico dilema existencial, ¿por qué la vida es sólo muerte?, ¿para qué estamos en el mundo? Seguro que no es para vivir con miedo y con dolor, y sin embargo lo hacemos. El cuerpo humano no está programado para una longevidad sin dolor, sólo lo suficiente para reproducirse, y por esta razón los médicos nunca se quedan sin trabajo. Puede que el jefe biológico sea muy pequeño para verlo, pero es demasiado poderoso como para ignorarlo.

Si el valor humano pudiera medirse desde fuera de la perspectiva del ego colectivo con bastante probabilidad se vería más o menos de tal manera que si sólo un individuo existiera en este planeta, sería el individuo más importante; si vivieran dos su importancia se reduciría a la mitad, y cuál seria su valor con 6.000 millones de personas habitando la Tierra (sin contar los miles de millones de individuos de otras especies, tomando como supuesto de que para los humanos la vida humana sea más importante). ¿Es tan importante lo cuantitativo? 0 ¿es tan importante la vida humana?, por qué permitimos que se midan nuestras vidas en función de valores, ecuaciones, economías. ¿dejaremos nuestra liberación en manos externas a las nuestras? ¿en manos de una ideología o teleología? ¿en manos de doctrinas más preocupadas, dentro de su supuesto materialismo, por la estructura económica que por la vida que afirman querer liberar? ¿seguiremos un plan prediseñado que nos conduzca a la felicidad? La religión es una ideología del control y del dominio, una doctrina teleológica, pero ¿acaso las otras ideologías son mejores? Sólo otra doctrina más, otra teleología del control y del dominio, de la cuantificación, de la domesticación, otra fórmula económica que nos ordenará la vida.

Ahondando en este planteamiento pero desde otra perspectiva, ¿hay alguna religión que sea muy simpática? ¿por qué el comportamiento humano (por no decir la naturaleza humana) busca desesperadamente significado y propósito hasta en los lugares más ridículos? ¿por qué hay gente que se esconde detrás del dinero engañándose sólo a sí misma al pensar que la riqueza les da importancia? ¿no es dolorosamente obvio por qué la sociedad inventa conceptos como justicia, moralidad, ética…? la brutalidad e irracionalidad del mundo animal está sólo fuera de las puertas desgastadas, más bien podridas, de una civilización que se desmorona (y ojalá lo haga de una vez y para siempre) pero ¿no es reconfortante saber que mientras estemos en su seno tendremos la cálida sensación de justicia, igualdad,…sobre todo quien pueda pagarlo?.

El autoengaño puede ser una cualidad que define a la naturaleza humana. Las mentiras mantienen a nuestro endeble orden, encontramos consolación en mitos como ‘lo que hacemos tiene un significado’ y ‘se castiga a los malos’. La constante avalancha de evidencias empíricas que demuestran lo contrario queda relegada al buffet de filósofos y otros idiotas

La hipocresía puede florecer cuando la bondad se define no sólo como un comportamiento altruista, sino cuando se apega a las reglas y las obligaciones de la fe.

La Máquina de Memes por Susan Blackmore, Página 189, Oxford University Press 1999

Nuestros líderes llevan la guerra en nombre de la paz, y establecen la democracia con un puño de hierro. Nuestros valores tradicionales reflejan fantasía, no realidad; están tan alejados de la realidad que convierten la ficción en algo real y las verdades en errores. Pero realidad y fantasía apestan, todo se confunde, todo es un mito, todo es una mentira. Esta es la principal dificultad para transmitir el significado del nihilismo; todos los conceptos morales, cargados de connotaciones, están basados en preceptos que van contra la descripción del punto de vista nihilista. Sin ser específicamente nihilista, Nietzsche trataba de este problema cuando escribió “Más allá del bien y del mal”. Pero no son sólo una serie de mentiras, es una humillante y aberrante estructura basada en la falsedad, el mito y la mentira, toda una estructura. El problema es tan profundo que hasta las palabras para explicarlo deben ser reemplazadas por un nuevo léxico.

Freydis

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