La última acción de los nihilistas rusos

atentado nihilista

Tras la disolución de la organización Tierra y libertad, La Voluntad del Pueblo se centró en el asesinato del Zar. No era una acción estratégica dentro de una lucha social más amplia. Ellos no tenían la estructura, ni soluciones sociales, ni deseos de asumir el poder, y creían que la autocracia rusa estaba firmemente asentada. Su deseo no era un golpe de Estado, sino la venganza. Los nihilistas creían que como sus acciones positivas hacia el cambio social (como la organización de los campesinos) fueron tan fácilmente desbaratadas por el Estado, la acción negativa (como el asesinato) daría, más probablemente, un cambio sustancial en el sistema. Finalmente hubo una opinión profundamente arraigada de que la destrucción valía la pena por si misma, y no por razones humanitarias, políticas o sociales.

Después de evaluar los fracasos de los francotiradores nihilistas se tomó la decisión de atacar al Zar mediante demoliciones.

En Noviembre de 1879, los nihilistas intentaron minar la ruta del tren que el Zar tomaría desde Livadia, en la costa de Crimea (cerca de Yalta) hacia San Petersburgo, en tres puntos diferentes. El primero se hizo cerca de Odessa, organizado por Vera Figner, y contó con la tentativa de colocar a un nihilista en la posición del guardia de ferrocarril, pero cuando el Zar tomó otra ruta el plan fue abandonado. El segundo transcurrió en las afueras de Aleksandrovsk, y consistía en un intrincado plan de Andrei Zhelyabov para representar la puesta en marcha de una empresa de curtidos de día y colocar dinamita por la noche. Cuando el tren que transportaba al Zar atravesó el lugar los explosivos no detonaron. El último punto fue organizado por Alexander Mikhaylov, cerca de Moscú. Consistía en alquilar un apartamento a 50 metros de la línea férrea, excavar un túnel desde el apartamento hasta la línea y colocar la carga bajo las vías. La carga explotó a destiempo.

El siguiente intento se hizo en el Palacio de Invierno del Zar, el 5 de Febrero de 1880. Un nihilista consiguió un trabajo dentro del palacio y metió dinamita de contrabando en la bodega para, en el momento oportuno, encender los explosivos. Una vez más la oportunidad se había ido. La llegada programada del Zar se retrasó, por lo cual los explosivos detonaron antes de la llegada de Alejandro. Once guardias murieron y 50 resultaron heridos.

El siguiente intento implicó la inmersión de un quintal de explosivos bajo el puente Kamenny en el canal de Catherine, por el cual tenía que pasar el Zar para llegar a la estación de trenes, lo cual se vio frustrado por la tardanza de uno de los conspiradores.

Otro intento comenzó con el ambicioso minado de un camino por el que pasaría el Zar desde el puerto hasta en tren en Odessa. Cuando el recorrido del Zar cambió, el intento fue abandonado.

Los nihilistas estaban obsesionados con los trayectos del Zar. Se dieron cuenta de que el domingo era el mejor día para golpear, ya que el Zar seguía, usualmente, un mismo y único camino hasta y desde la base militar de revisión. Esta se ubicaba en la esquina de la Nevsky Prospekt y la calle Malaya Sadovaya, donde los nihilistas atacarían. Había que alquilar un apartamento, cavar un túnel e intentar actuar como ciudadanos correctos. Su deficiencia para convencer a los vecinos tuvo como consecuencia una redada en las instalaciones por un inspector que no tardó en notar los montones de tierra húmeda cubiertos por paja y coque (carbón). El 27 de Febrero Zhelyabov, el organizador de la operación, fue arrestado.

Tras revisar las tropas el 1 de Marzo, el Zar visitó a su prima, la Gran Duquesa Catalina. Esto significaba que no pasaría por la intersección planificada y, por lo tanto, requería el uso de pequeñas (5 libras) granadas de mano caseras, preparadas previamente para dicha posibilidad. Cuatro nihilistas se posicionaron: dos fueron capaces de lanzar las bombas, la segunda alcanzó tanto al Zar como a Ignatei Grivenitsky, el que la había lanzado. Ambos murieron.

Cinco miembros del complot para asesinar al Zar fueron ceremoniosamente ahorcados el 3 de Abril, con una placa que decía “zaricidio”. Los ahorcados fueron Andrei Zhelyabov, Nikolai Rysakov, Sophia Perovskaya, Nikolai Kibalchich y Timofei Mikhailov. Su ahorcamiento no fue dejándolos caer al suelo, o quebrándoles el cuello sino mediante una lenta estrangulación.

Las muertes fueron tan lentas, tan, crueles y frente a tanta gente curiosa, que el propio régimen perdió legitimidad ante la sociedad.

Así termina el periodo del nihilismo ruso. El heredero al trono de Rusia, Alejandro III (1884-1894), un autócrata al viejo estilo, reprimió brutalmente a los nihilistas que aun resistían tras la caída del Zar. Mantuvo su imperio a través del “nacionalismo, la ortodoxia oriental y la autocracia” hasta su muerte, momento en el que su hijo, Nicolas II, asumió el trono para ser derrocado por la Revolución Rusa de 1917.

 

Fragmento de “Nihilism, anarchy and the 21st century”, “Anarchy and nihilism: Consecuences” de Aragorn!
Traducción : Difusion Anarquista Monte Grande y Sembrando Tormentas Ediciones

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