Brevemente: izquierda, progresismo, anarquismo y nihilismo.

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Atentado de la Conspiración de las Células de Fuego en la sede del Rabobank de Utrech (2010)

“La propaganda por el hecho no comenzó sino hasta que el movimiento iniciado por Proudhon llegó a Rusia. El gobierno ruso, controlando a los militares, era capaz de ver al instante cualquier movimiento que apareciese en cualquiera de las grandes ciudades. En el país ningún movimiento podía tener efecto”

Marshall Everett

Los socialistas libertarios tenían otro nombre que quizás sea útil para diferenciarlos de sus hermanos socialistas: anarquistas. El anarquismo, más allá de los conceptos de autogestión, federación y autoorganización obrera, integró a mediados del siglo XIX las innovaciones rusas del nihilismo. Bakunin es un ejemplo.

Algunos revisionistas se centran de forma parcial en el programa positivo de Bakunin, afirmando la acción colectiva para lograr la anarquía, la libertad de prensa, de expresión y de reunión, y las consiguientes asociaciones voluntarias que se federalizarían para organizar la sociedad, incluso la economía. Sin embargo Bakunin también fue un apóstol de la demolición de todas las instituciones políticas, del poder político mismo, del gobierno en general y del Estado.

Así como Bakunin ofreció a los nihilistas un regalo de formación en su ensayo “La reacción en Alemania” (1842), él recibió a su vez un regalo práctico del nihilista Dimitri Karakozov y su intento fallido de asesinar al Zar Alejandro II. Diez años después esta práctica nihilista, en pleno auge en ese momento, se convirtió en la política de la federación anarquista más grande del continente europeo. Esa llamada “propaganda por el hecho” es el principal vehículo histórico por el cual conocemos al anarquismo, y del cual ciertos socialistas libertarios pasan tanto tiempo disculpándose y alejándose.

“El terrorismo surgió de la necesidad de tomar a la gran organización gubernamental por el flanco antes de que pudiese descubrir que un ataque estaba siendo planeado. Alimentado por el odio, creció en una atmósfera eléctrica desbordada por el entusiasmo que se despierta por un acto noble. La “Gran corriente subterránea” del nihilismo tuvo sus raíces así. Desde el nihilismo y sus necesarios estallidos repentinos, el anarquismo aportó al terrorismo la propaganda por el hecho”

Sergei Stepniak

La diferencia entre la “propaganda por el hecho” y la práctica nihilista del asesinato es la intención. Los anarquistas continuaron, debido a su relación con el socialismo, creyendo en una ruta positiva y progresista hacia sus fines sociales y dedicándose a la violencia contra los jefes de Estado y sus lacayos con la (utópica) creencia de que la población, siendo testigo de estos actos, vería también la falibilidad del poder y se levantaría para llenar este vacío. Los nihilistas no tenían ninguna intención positiva. En el lenguaje del anarquismo moderno, ellos solo deseaban tomar medidas contra la gran ofensa.

“Anarquismo y Nihilismo son dos palabras familiares para los jóvenes, y ahora atractivas para ellos. Ellos no creen en la construcción de una nueva sociedad dentro del cascarón de la vieja. Creen que lo viejo debe ser destruido primero. Eso es el nihilismo. En cierto modo es la negación del “aquí y ahora”.

Dorothy Day

Vamos a decirlo con claridad: la concepción socialista de la historia es una tradición progresista. Los marxistas lo llaman materialismo histórico y está bien establecido, en su propio lenguaje, por esta cita del prefacio a la Contribución a la Economía Política de Marx:

“Ningún orden social desaparece antes de que todas las fuerzas productivas que caben en él se hayan desarrollado, y las relaciones nuevas y más altas de producción nunca aparecen antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la vieja sociedad misma. Por lo tanto, la humanidad siempre se propone únicamente los objetivos que puede alcanzar, ya que, mirando el asunto más de cerca, siempre se encontrará que la propia tarea solo surge cuando las condiciones materiales de su solución ya existen o por lo menos en el proceso de formación.”

El concepto nihilista de la historia no era ni es progresivo. La oposición nihilista al Estado es sólo una muestra de su total oposición a casi todo: la familia, el arte tradicional, la cultura burguesa, etc. Y no está orientada en torno a su formulación de cómo lograr un mundo mejor. En la práctica tal vez muchos nihilistas deseaban y desean una sociedad comunal sin estado, pero no veían su resistencia al régimen como un vínculo directo hacia ese deseo precisamente.

Lo que el nihilismo ofrece, en todo caso, es una alternativa a la alternativa de la alternativa que no proyecta ninguna imagen idealista. No sirve de nada y es bastante ridículo hablar sobre la sociedad “después de la revolución”, las cosas que harías si “tuvieses poder” o la visión que tú crees que todos compartimos. Lo que si es útil es la negación del mundo existente, la práctica del nihilismo en el propio presente como modo de vida. El nihilismo es la filosofía política que comienza con la negación de este mundo. Lo que existe más allá de esas puertas aún tiene que ser escrito.

Fragmento traducido y parcialmente modificado de “Nihilism, anarchy and the 21st century” de Aragorn!

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