El nihilismo como Estrategia

“(El nihilismo) se alza como un extremo que no puede ser concebido más allá, y sin embargo es el único camino para ir más allá; es el principio de un nuevo comienzo”

Maurice Blanchot, Los limites de la experiencia: el nihilismo

Si deseamos otro mundo, ¿Qué necesitamos para lograrlo? Concretamente ¿Cuáles son los cambios que debemos promulgar personalmente, socialmente y como movimiento?

Más allá de la toma de cualquier poder, ¿cuál es la tarea de resolver las contradicciones, no sólo del actual sistema metodológico de la organización social, sino de las soluciones parciales ofrecidas por otros que también persiguen el poder? ¿En qué medida estos cambios deben ocurrir ahora o pueden ser consecuencia de una acción?

Aquí es donde el nihilismo puede proporcionar una nueva perspectiva. Una definición de nihilismo podría ser la compresión de “que las condiciones de la organización social son tan malas como para hacer a la destrucción deseable por si misma, independiente de cualquier programa constructivo o posibilidad”. Esto expone uno de los más grandes errores idealistas del activismo político: la luchar por un mundo futuro como resultado de ciertas acciones no garantiza la creación de ese mundo. Eso es la tradición de la concepción materialista de la historia que permite a la falacia de la causalidad contaminar el espíritu de hoy. Si la producción y el intercambio son las bases de toda estructura social a lo largo de la historia, entonces podemos limitarnos a estudiarlas para entender cómo cualquier transición a otro mundo puede ocurrir. Una comprensión de los sistemas económicos debe ser suficiente para entender las oportunidades estratégicas de cualquier transición. Como la inmensa mayoría de la economía es la comprensión de la relación de las instituciones (que sólo son responsables ante la estructura de poder actual) entre si, este tipo de análisis parece estar intentando comprender la combustión interna del motor de un coche en movimiento.

El materialismo ha sido ampliamente visto como una concepción de la historia incompleta. Esto es parcialmente debido a las estructuras de poder arraigadas en la formación de la mayoría de las instituciones, pero también a las fuerzas morales que cuestionan las bases funcionalistas del materialismo. En dicho caso, un Dios benevolente creó el Universo y tiene algún interés en cómo suceden las cosas aquí. Por lo tanto, los sistemas morales existen en el nombre de los intereses de Dios, como lo establecen los textos sagrados y los interpretes falible. Desde la dispersión de la Reforma, la secularización y el ascenso de la ciencia, la moral se define generalmente en relación con la política.

El valor moral o “bien” se define por los valores culturales específicos de Europa, de una visión cristiana del mundo desarrollado, y las creencias desarrolladas sobre la meritocracia y el mercantilismo. Estos siguen siendo los obstáculos con los que incluso el más iluso de los activistas tropieza, a veces espectacularmente [1].

La evidencia histórica, si se puede creer en algo así, demostraría realmente que la visión de los revolucionarios “exitosos” tiene sorprendentemente poco que ver con la forma de la nueva sociedad que crean. Tomemos la Revolución Francesa, donde la forma de la sociedad de clases iba a cambiar. Lo hizo: de tres estamentos como la Iglesia, la nobleza y los plebeyos a un Estado poderoso, burocracia centralizada y una creciente estructura capitalista. Todo lo que se ganó fue el Comité de Seguridad Pública, un Reinado del Terror, y 15 años de Guerra Total, esfuerzo que transformaría la guerra para siempre.

En la revolución rusa muchas tendencias diferentes aspiraban a la victoria. Sus líderes eventuales clamaban “todo el poder a los Soviets” y terminaron estableciéndose para aplastar a sus opositores y promulgar la Nueva Política Económica.

El anarquismo y el nihilismo comparten un antecedente común. La declaración de Bakunin “vamos a confiar en el espíritu eterno que destruye y aniquila solo porque esa es la fuente incomprensible y eterna de toda la vida. La pasión por la destrucción es también una pasión creadora” en 1842, provocó ambos movimientos. El apogeo cultural del nihilismo ruso fue en la década de 1860, aunque su activismo continuó hasta el siglo XX. Se puede argumentar que los anarquistas heredaron la “propaganda por le hecho” de los nihilistas rusos. Los teóricos del nihilismo (Chernishevski, Pisarev, Herzen, etc.) continuaron siendo citados como precursores de la actividad revolucionaria en Rusia hasta que fueron “desaparecidos” en el régimen bolchevique.

¿Qué tiene para ofrecer el nihilismo más allá de una mera vocación de destrucción? La posición nihilista no se permite las comodidades de este mundo. No sólo Dios está muerto para los nihilistas, sino también cualquier cosa que haya tomado su lugar: el idealismo, la conciencia, la razón, el progreso, las masas, la cultura, etc. Sin las comodidades de esta “posición” metafísica, un nihilista estratégico es libre de actuar sin estar sujeto por las consecuencias de sus acciones. “Un nihilista es una persona que no se inclina ante ninguna autoridad, quien no acepta ningún principio de fe, por mucho que ese principio sea venerado” (Ivan Turgueniev, “Padres e Hijos”, 1861). Filosóficamente profundo es el resultado de las ideas nihilistas sobre los valores, la estética y la práctica. Más notablemente en la concepción de Adorno de la “Dialéctica negativa”, un principio que niega cualquier tipo de afirmación o positividad, un principio de negatividad consciente. La tradición nihilista incluye Adorno, Nietzsche, Bakunin, grandes partes de la literatura clásica rusa, el Dadaísmo, el punk, Heidegger, existencialistas, postestructuralistas y gran parte del anarquismo.

¿Qué significa esto en el escenario actual? Si la destrucción del orden actual debe lograrse, para que nuestro propio potencial se haga realidad, por su propio bien, para los niños, quizás sea mejor hacerlo con ojos abiertos antes que determinadamente ciegos. Un nihilista estratégico entiende que la infraestructura del mundo moderno incrustó su propia lógica entre sus habitantes, y el nihilista esta dispuesto a tirarlo a pedazos igual.

Vaneigem declara en “La revolución de todos los días”, que “los delincuentes juveniles son los herederos legítimos de Dada”. Esto habla de un nihilismo positivo que puede ser una manera confortable en la cual podemos acercarnos a las problemáticas consecuencias incrustadas dentro de la lógica del nihilismo. Los anarquistas han aceptado generalmente la destrucción de la propiedad en su visión humanista de un cambio social ético. Las cosas son menos importantes que las personas.

El nihilismo nos informa que esta dicotomía nos ata al mundo que debemos sustituir, antes somos capaces realmente de tener relaciones con las personas y no con las cosas. El nihilismo estratégico nos ofrece una solución al existencialismo y al liberalismo. Argumenta a favor de una postura y actitud activa en este mundo y de la inviabilidad de las soluciones reformistas. Ante todo, declarada irrelevancia por la identidad política.

¿Qué pasa si estás luchando en “el movimiento”? El nihilismo puede proporcionarte un conjunto de herramientas. La primera es un profundo escepticismo. Cada acción, cada reunión, se llena de políticos a la espera que son fáciles de discernir, con sus sonrisas falsas y la fluidez con “el procedimiento”. Un nihilismo estratégico permite a su practicante ver a estos tipos por lo que son; y la capacidad de hacer con ellos lo que sea necesario para tu análisis, y no el de ellos.

Lo segundo es una nueva perspectiva de la historia. Mientras que antes pudo haber sido difícil entrar en los quienes, los cuándos y los por qués de la Comuna de París, ahora es fácil ver el fracaso de la parcialidad sin empantanarse por las medias tintas especificas. El tiempo dedicado a discutir cuantos ángeles bailan en la cabeza de un alfiler es tiempo perdido de la búsqueda de cualquier otra cosa.

Por último, una posición estratégica nihilista permite un rango de movimiento hasta ahora no disponible. Las limitaciones éticas de “hacer lo correcto” han transformado a los movimientos en vías al reformismo social. Desde los pacifistas y los especialistas en ética, que santurronamente esperan que la asociación se caiga o la fuerza de sus convicciones destruya el capitalismo, es evidente que el terreno permitido por la moral es oscuro y lleno de apuros. Los grupos armados de lucha que dirigen masas inexistentes hacia su mundo mejor han demostrado un fracaso similar. Si estos no son los modelos que enmarcan tu concepción de cambio eres libre de hacer movimientos en un tablero de ajedrez sobre el que nadie está jugando. Comienzas a escribir reglas para las cuales aquellos que están en el poder no están preparados. Puedes tomar los ángulos, puedes controlar tu propio ritmo, puedes comenzar a soñar en grande nuevamente, en lugar de solo soñar la próxima manifestación, acción o guerra. Porque la guerra es ahora y todo depende de ti.

Fragmento traducido y parcialmente modificado de “Nihilism, anarchy and the 21st century” de Aragorn!

[1] “La carga explosiva que detonó ayer rompió todos los cristales de la casa familiar en la que me encontraba. En ese momento, me estaban sirviendo el té mientras yo jugaba con los dos bebés. Lo estoy pasando mal: se me revuelve el estómago de ver con qué cariño me trata y me obsequia una gente que está enfrentando el aniquilamiento. Ya sé que desde Estados Unidos todo esto puede sonar a exageración. Pero sinceramente, muchas veces la sencilla amabilidad de la gente de aquí, junto con la evidencia abrumadora de la destrucción premeditada de sus vidas, hace que todo me parezca irreal. No puedo creer realmente que algo así esté sucediendo sin un escándalo mayor. Una vez más, como otras veces, me hace un daño real ser testigo de lo horrible que podemos hacer al mundo. Después de hablar contigo, sentí que quizá no me estabas creyendo del todo, y pienso ahora que en verdad es mejor que no lo hagas, porque por encima de todo yo creo en la importancia que tiene el espíritu crítico e independiente. Y también me doy cuenta de que contigo soy mucho menos rigurosa de lo habitual para intentar justificar cualquier cosa que yo afirme, lo que se debe en buena parte al hecho de saber que tú buscas desde luego tu propia información. Pero me preocupo por el trabajo que estoy haciendo. Toda la situación que he intentado resumir, con otros muchos factores, refleja la intención de eliminar y destruir progresivamente—de manera a menudo oculta, pero así y todo brutal—las posibilidades de supervivencia para un grupo de seres humanos” (Rachel Corrie, carta a su madre)

2 comentarios en “El nihilismo como Estrategia

  1. Antes de nada, muchas gracias a esta revista por los grandes artículos que aporta. La parte crítica a cualquier sistema es perfecta, pero me genera más problemas la otra parte asi que a ver si puede alguien contestarme.
    Desde un punto de vista nihilista se ataca a la autoridad, la necesidad de tener trabajo para sobrevivir, etc. pero que hacemos?
    1. Lo que veo que se propone es dejar tu trabajo, pero claro el problema es que si lo dejas no comes, y la solución a eso sería robar (nada de respeto a la estúpida propiedad privada, correcto), pero irías a prisión y desde luego en prisión no vas a ser más feliz que trabajando. Y esa acción tuya va a ser de lobo solitario asi que totalmente irrelevante como ejemplo para el resto del mundo. No sé, parece que estamos condenados a trabajar y punto a no ser que quieras pasarlo aún peor. No veo alternativa viable salvo la de que tú por tu cuenta busques tu comida con huertas y tal que cultives, pesca, etc. pero al recolectar esa comida también estás “trabajando” como si fueras agricultor o ganadero (a no ser que sea tu hobby) y también un trabajo que no te gusta porque preferirías ir de paseo por ahí a pasarlo bien constantemente. Qué se puede hacer?

    2. Aún con todas las críticas geniales a cualquier sistema político, social o económico me parece que casi cualquiera de estos puede ser mejor que la destrucción de ellos. Y sé que el anarquismo piensa que así sería un mundo mejor y en cambio el nihilismo no piensa en eso, sino que simplemente rechaza a la autoridad para que cada uno viva como quiera. Sin embargo, me parece que un mundo sin organización podría ser un caos y aún más desventajas para los seres más debiles, discapacitados, minorías etc ya que estarían más desprotegidos y la moral pública en caso de una sociedad comunsta también ejerceria la misma opresión que una autoridad estatal. Qué me podéis enseñar sobre la parte constructiva una vez que no haya autoridad?

    Muchas gracias de antemano y me iré a dormir ya que me estoy rayando muchísimo JAJA y mañana tengo que ir a mi mierda de estudios y trabajo que no me llenan.

    Me gusta

  2. A mi modo de ver el nihilismo es una postura de resistencia, y el citado Adorno decía que si a un pensador se le pregunta si es nihilista debe responder: nunca lo suficiente. Esta posición o estrategia en Adorno era la de “no participar”, algo que el mismo Adorno no pudo cumplir a rajatabla. Adorno ve la sociedad actual como un gran campo de concentración por lo que absolutiza la negatividad al modo de critica y rechazo total, lo cual es una postura demasiado intelectualista. Sobre esto hay un amplio debate, algunos afirman que la negatividad nunca es absoluta sino que un su perpetuo movimiento permite la acción, una acción nunca definitiva, y que se ha malinterpretado a Adorno. Personalmente, prefiero la noción nietzscheana del danzarín con su crítica y estética: niega y afirma pero nunca demasiado tiempo ni en el mismo lugar. Quizás la interpretación de Adorno y la de Nietzsche fueran la misma.

    Existe otro argumento que es el de actuar sin fe: el pesimismo en la razón y el optimismo en la acción, se puede actuar sin esperanza. El nihilismo no procura formas de organización, utopías, acciones políticas, es junto con el inseparable escepticismo, un antídoto contra todo principio de realidad establecido. Esa es su fuerza.
    Todo esto no implica que no se pueda actuar, participar, organizar, en movimientos o actividades emancipatorias, lo que implica es que no se caiga en el estatismo, en la autocomplacencia o en el fin de algo que no tiene fin.
    El movimiento es infinito y carece de sentido, todas nuestras estructuras, edificaciones, teorías, etc, están condenadas a perecer; nuestras vidas y construcciones, así como todo lo colectivo, están condenadas a perecer, eso no implica que debamos quedarnos en la cama, (aunque no sea mala opción), sino que nada es definitivo.
    La ausencia de un sentido no viene dada tanto porque no lo haya y sea creado individual y colectivamente, lo cual es cierto, sino porque es impuesto. Si el trabajo es aborrecible es porque es impuesto, si la educación es aborregamiento y enajenación es porque es impuesta, si el sentido es un absurdo es porque es impuesto, la violencia simbólica es más violenta que la física, y los sentidos que nos imponen conducen al nihilismo, más al pasivo que al activo. El problema de la metafísica, por ejemplo, no es la metafísica en sí, sino que es un discurso impuesto, dogmático y violento, lo mismo que la religión.

    En cuanto a lo de la destrucción, decía Nietzsche que cuanto mas disparan lo anarquistas a los reyes más asentados están estos últimos en sus tronos. Cuidado con las estrategias, son un arma de doble filo.

    Me gusta

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s