Los cirenaicos

De los cínicos a los cirenaicos el salto es enorme: aun proviniendo del mismo tronco filosófico, Antístenes y Aristipo son dos pensadores en los antípodas. Si el primero podía ser comparado a un perro, el segundo tenía todo el carácter y la actitud de un gato. Para darse cuenta de ello basta sólo con reflexionar…