Libertad desenfrenada

Stirner y Nietzsche tenían indudablemente razón. No es verdad que mi libertad termine donde comienza la de los demás. Por naturaleza, mi libertad tiene su fin donde se detiene mi fuerza. Si me desagrada atacar a los seres humanos o incluso si considero que es contrario a mis intereses hacerlo, me abstengo del conflicto. Pero…