El origen de la vanidad

Tras tres meses en la absoluta miseria, hoy he trabajado dos horas. El empleo ha consistido en destruir papeles. La empresa que me ha contratado no disponía del aparato para destruir papeles y ha concluido que mis aptitudes, sin duda alguna, se ajustaban al perfil requerido. El manager -así se ha presentado el imbécil- me…